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El hombre es un ser emocional que sólo se guía hasta cierto punto por el frío cálculo. Percibimos el mundo a través del prisma de nuestras creencias, de las ideas que hemos oído y de nuestros sentidos. La vista, el oído, el tacto, el gusto y el olfato son los que nos ayudan a experimentar la vida, y en el pasado han sido uno de los fundamentos de la supervivencia de la especie humana. Aun así, muchos empresarios temen apostar por la experiencia del cliente con la empresa en un contexto más amplio.
¡El efecto de la primera impresión!
Hoy en día, las ventajas competitivas están aún más determinadas por los detalles. El acceso a la tecnología, así como a los procesos de producción, está más extendido que nunca, así que los detalles determinarán por qué los consumidores eligen tu marca.
Qué aspecto tiene tu sede, qué representan las personas que primero entran en contacto con el cliente. Muy importante, y quizá aún más, son las impresiones no verbales. Es la música que llega a nuestros oídos, lo que sentimos cuando cruzamos las puertas de la empresa. ¿Son todos estos elementos coherentes entre sí? Por eso el aroma desempeña un papel tan importante en el proceso de creación de marca.
Emociones e impresiones: esto es lo que nos impulsa
Una vez que nos hemos ocupado de la esfera emocional y hemos creado una buena primera impresión, hay que mantenerla. A veces, los vendedores profesionales de las perfumerías de marcas reconocidas en toda Europa cometen un error básico en la comunicación con el cliente: se refieren directamente al producto, es decir, a la fragancia, en lugar de preguntar por las sensaciones que produce oler una nota de fragancia concreta.
Esto echa por tierra todo el intrincado efecto creado al principio, ya que la mayoría de los clientes se sienten perdidos en este punto y no saben muy bien cómo deben responder a una pregunta tan mal formulada. En este ámbito, podemos perder la oportunidad de cerrar el trato. Por tanto, al seleccionar una fragancia para tu marca, presta atención a la memoria olfativa.
Nos gusta lo que ya sabemos
La memoria olfativa es un proceso fenomenal porque permanece constante a lo largo de toda la vida. Basándose en los aromas que percibimos, nuestra mente puede evaluar el peligro, aunque sólo sea en forma de olor a gas, o recordar momentos maravillosos junto al océano cuando olemos el aroma de la brisa marina.
Por eso tienes que centrarte en las impresiones positivas cuando elijas una fragancia para tu marca, porque las experiencias verbales y no verbales crearán en la mente del cliente los anclajes descritos en psicología -la empresa X es muy buena y simpática-, aunque, al reflexionar un poco más, no sepamos muy bien por qué pensamos así.
“Como criaturas emocionales que se guían en parte en su vida por el lado racional de su mente, confiamos principalmente en instintos muy primarios. En la creación de marcas, la conciencia del potencial de las fragancias ayuda a desarrollar una ventaja competitiva única sobre otras empresas. Al mismo tiempo, las especificidades de cada industria son tan singulares que prácticamente la mayoría de las empresas pueden utilizar sus propias líneas de fragancias como sello distintivo de su negocio”, afirma Waldemar Stasiak, presidente de ELiX.

